Baruc, cuyo nombre significa "el que bendice", fue un personaje bíblico, amigo y discípulo de Jeremías, del que apuntó sus profecías para transmitírselas al pueblo.
Samuel nombre masculino de origen hebreo, de "Semuel" formado por "sem" que significa "nombre" y "El" que es la abreviatura de "Elohim" que significa "Dios". Samuel es "Aquel con un nombre de Dios" o "Aquel que su nombre es de Dios".
Jeremías (Anatoth, Judea 650 a. C. - Daphnae, Egipto 585 a. C.) fue un profeta hebreo, hijo del sacerdote Hilcías, Jeremías vivió entre el 650-586 A.C en Judá, Jerusalén, Babilonia y Egipto. Fue coetáneo que el profeta Ezequiel y anterior a Daniel.
David fue sucesor del rey Saúl y el segundo en reinar el antiguo reino de Israel, cuya historia se narra en los libros de Samuel el profeta y en los Salmos en el Antiguo Testamento. Fue padre de unos de los grandes gobernates de Israel, Salomón.
En Tróade Pablo resucitó a un joven llamado Eutiquio que se había caído de la ventana de un tercer piso mientras Pablo predicaba tarde por la noche (Hch 20,7-12).
Gedeón, cuyo nombre significa en hebreo "cantero" o "picapedrero", fue uno de los grandes jueces de Israel. Pertenecía a la tribu de Manasés y a la familia de Abiezer.
José (significa "que Dios añade"). Hijo de Jacob y de Raquel y antepasado de una de una de las tribus de Israel. Según Gn37-50, era el favorito de su padre, fue vendido por sus hermanos y llegó a visir de Egipto.
La presentación, "Los dos ciegos de Jericó", recoge los testimonios de los tres evangelios sinópticos (Mt 20,29-34; Mc 10,46-52; Lc 18,35-43), respecto a la curación de los ciegos de Jericó.
Sillas, también llamado Silvano, fue un misionero de origen judío y ciudadanía romana, considerado uno de los principales cristianos de Jerusalén, enviado por los apóstoles a Antioquía.
La iglesia católica denomina
Año litúrgico al período cíclico anual durante el cual la historia de la
salvación hecha por Cristo y al que se distribuye en festividades y
ciclos: Adviento, Navidad, Cuaresma, Pascua y Tiempo Ordinario. No se
tratan de fechas exactas, sino de sacralización del curso anual de las
estaciones del año y una composición cíclica para que en un período de
tiempo pueda englobarse dicha historia de salvación.
Dentro del recinto del templo, en el atrio de las mujeres, se encontraba la sala del tesoro, con sus trece buzones para depositar las limosnas. Las ofrendas voluntarias se daban primero en mano a un sacerdote, que las echaba en un buzón, y así se podía ver lo que cada uno daba.